domingo, 13 de junio de 2010

¿Cómo enseñar mi asignatura?

http://www.degerencia.com/articulo/enfoques_en_el_estudio_y_ensenanza_de_la_administracion
la presentación de los contenidos que, generalmente, dividen en cinco partes. En la primera parte, presentan capítulos relacionados con: las organizaciones y el trabajo de dirección, evolución del “pensamiento administrativo”, o de las “teorías de administración”; en algunos, (Stoner, Hampton, Koontz) se incluyen temas sobre el “ambiente externo” y “la responsabilidad social y ética de las empresas”. En las partes restantes, se presentan los contenidos relacionados con las denominadas “funciones de la administración” que, según la mayoría de los textos, son: planeación, organización, dirección y control.
En el caso de mi labor docente todo depende, de los contenidos del submódulo que me toque abordar de la carrera de administración.

http://www.cch.unam.mx/materialdeapoyo/areas/asignaturas/administracion/importanciasocialdelaadministracion.pdf
El Aprendizaje significativo se ha orientado exclusivamente a los alumnos.Debe trascender esa circunstancia y aprendizajes deben ser significativos para la sociedad. Los administradores y sus escuelas deberán demostrar su utilidad a la sociedad toda.Esto obliga a la búsqueda de nuevos aprendizajes que no solo sean para los resultados lucrativos, sino además para que se fortalezca el intelecto y la emocionalidad del mundo externo.Se requiere encontrar una educación administrativa para lo nuevo, el cambio y lo desconocido.El reto es enseñar lo útil y necesario para toda la vida.
Me identifico mucho con esta fuente ya que yo intento que mis estudiantes realicen actividades relacionadas con un futuro laboral, es decir una practica de lo que encontraran al salir de bachilleres técnicos.

http://www.gestiopolis.com/administracion-estrategia/lecciones-de-administracion-en-la-argentina.htm
Tenemos a quienes han “vivido” la Administración, que pueden llevar al alumno desde el libro hacia la vida real a partir de sus propias experiencias y, por otro lado, a quienes han dedicado su vida al aprendizaje teórico-filosófico de la Administración y presentan una posibilidad excelente de interactuar con el alumno a partir de los grandes autores, las grandes teorías y los grandes principios filosóficos que pueden mostrar al alumnado.
Yo pocas veces utilizo un libro de texto de la materia, y la información que utilizo proviene de diversas fuentes ya sean impresas o digitales.

http://scielo.sld.cu/pdf/aci/v17n6/aci04608.pdf
La aparición de la administración basada en la evidencia (ABE) es reciente. Surgió en Europa, en la Universidad de Sevilla, España, durante el curso de doctorado Economía y administración de empresas 1998-2000, donde se impartió un módulo titulado Administración de organizaciones basada en la evidencia, como parte del programa Dirección de empresas y gestión de marketing III. Se presenta la ABE como un proceso útil para la enseñanza que, combinado con el método de estudio de casos y el uso de la nuevas tecnologías, además de práctico y ameno es notable por su eficacia para el aprendizaje. A este objetivo le acompaña el diseño y la realización de un experimento de tipo exploratorio.
Este método me parece muy real en base a mi practica ya que yo si utilizo las nuevas tecnologías como herramienta administrativa y también el estudio de caso.

http://www.gestionenmedia.org/planteoestrategias.pdf
Los conocimientos de Administración que enseñamos tienen estas tres dimensiones. Esta precisión es fundamental a la hora de seleccionar los conocimientos a enseñar.En nuestra práctica profesional debemos procurar el acceso a nuevosconocimientos científicos de fuentes válidas para que la selección de contenidos conceptuales sea actualizada y veraz. La percepción correcta de cómo se producen los conocimientos en la Administración ayudará a la selección de contenidos procedimentales.Si nos proponemos generar en los alumnos una actitud de rigor científico en los temas de Administración, propondremos contenidos actitudinales que contribuyan con esta propuesta.La reflexión sobre los contenidos (en sus tres dimensiones) a seleccionar reduce el riesgo de obstáculos en la distribución social del conocimiento y en la formación de sujetos sociales de conocimiento, siendo ésta la función sustantiva de la escuela.
Siempre que voy a ver un tema analizo muy bien que fuentes de información utilizare y cuales serán los procedimientos que llevaremos a cabo para desarrollar competencias

domingo, 6 de junio de 2010

¿El aprendizaje es algo tan trivial que se puede observar y medir con base en unas simples preguntas a propósito de unos contenidos cualesquiera?

No creo realmente que el aprendizaje sea algo trivial, sino por el contrario tengo la certeza de que se trata de un proceso bastante complejo, y medirlo en base de preguntas acerca de contenidos no es posible, ya que un examen sea escrito u oral, solo nos reflejará lo que el estudiante memorizó y no lo que realmente aprendió.
El aprendizaje para observarlo y medirlo debe ser demostrado, es decir aplicado en situaciones reales, lo cual es bastante difícil de lograr en el ámbito escolar, de inicio porque en las escuelas no se ha cambiado la forma en que se trabaja.

El aprendizaje deberá de ser significativo y situado a las necesidades de los estudiantes y el papel de nosotros los maestros será brindarle a nuestros estudiantes las herramientas para la obtención de competencias, entendiendo por competencia “La capacidad para movilizar saberes en un contexto determinado, en la acción y con éxito, para satisfacer necesidades, atender situaciones, resolver problemas, tomar decisiones y/o lograr objetivos”. Pero para lograr esto los docentes deberemos empezar a observar y escuchar las necesidades de nuestros estudiantes, ya que de esa manera podremos determinar las herramientas que ellos individualmente necesitan para aprender, pero de igual manera los alumnos deberán poner de su parte porque de nada servirá darles herramientas que ellos no quieren utilizar

Concepciones del aprendizaje congruentes con el enfoque de Competencias”.

El enfoque basado en competencias nos plantea que los alumnos deberán desarrollar conocimientos, habilidades y destrezas y actitudes y valores que le permitirán ser competente en algunas actividades específicas; este enfoque se relaciona con algunas de las teorías del aprendizaje ya cimentadas con anterioridad, algunas de estas concepciones del aprendizaje relacionadas son:
1. Teoría del procesamiento de la información. La teoría del procesamiento de la información, influida por los estudios cibernéticos de los años cincuenta y sesenta, presenta una explicación sobre los procesos internos que se producen durante el aprendizaje. Sus planteamientos básicos, en líneas generales, son ampliamente aceptados.
Algunas de las principales competencias a desarrollar en la educación nos plantea la capacidad que deberá tener el alumno para adquirir, analizar, comunicar diversos tipos de información, así como el uso de las nuevas tecnologías, por lo que creo que es importante para que ellos desarrollen este tipo de competencias, nosotros los docentes utilicemos como herramienta esta teoría que nos explica como los estudiantes procesan la información que reciben.
2. Aprendizaje por descubrimiento. La perspectiva del aprendizaje por descubrimiento, desarrollada por J. Bruner, atribuye una gran importancia a la actividad directa de los estudiantes sobre la realidad.
En el enfoque por competencias el docente cumple el rol de guía y facilitador del aprendizaje, pero es el propio estudiante el que lo descubre, lo interioriza y lo desarrolla, por lo tanto esta teoría nos será muy útil en nuestra práctica docente.

3. Aprendizaje significativo (D. Ausubel, J. Novak) postula que el aprendizaje debe ser significativo, no memorístico, y para ello los nuevos conocimientos deben relacionarse con los saberes previos que posea el aprendiz. Frente al aprendizaje por descubrimiento de Bruner, defiende el aprendizaje por recepción donde el profesor estructura los contenidos y las actividades a realizar para que los conocimientos sean significativos para los estudiantes.
En el esquema por competencias, también son importantes los saberes previos, ya que no se puede ser competente para el algebra si antes no has desarrollado la competencia para las operaciones básicas. Por eso hay competencias genéricas, disciplinares y profesionales, además que al igual que en el aprendizaje significativo, la competencia le debe ser útil para su vida cotidiana.

4. Constructivismo. J. Piaget, en sus estudios sobre epistemología genética, en los que determina las principales fases en el desarrollo cognitivo de los niños, elaboró un modelo explicativo del desarrollo de la inteligencia y del aprendizaje en general a partir de la consideración de la adaptación de los individuos al medio.
A mi criterio, la teoría constructivista es una de las que más se relaciona con el enfoque en competencias, ya que uno de los pilares de este es trabajar en base a proyectos poniendo en práctica lo aprendido y trasladándolo a nuestro propio entorno, es decir construyendo nuestros propios saberes.

5. Socio-constructivismo. Basado en muchas de las ideas de Vigotski, considera también los aprendizajes como un proceso personal de construcción de nuevos conocimientos a partir de los saberes previos (actividad instrumental), pero inseparable de la situación en la que se produce.
Esta altamente relacionado en cuanto a la importancia que tiene el trabajo colaborativo.

sábado, 8 de mayo de 2010

¿Cómo percibo mi docencia?

Hola a todos:
Mi historia inicia al terminar el bachillerato, soy egresada del CBTIS 135 en donde laboro actualmente, termine la carrera técnica de Computación Fiscal Contable, y entre en la disyuntiva de que estudiar, yo pertenezco a una familia de maestros y abogados, pero no estaba aun muy segura de lo que quería. Mi mamá me dijo: Elige la carrera que quieras, pero en el Tecnológico de Matamoros, pues es dónde te la puedo pagar, y me fui por la carrera de Contaduría Pública, ya que estaba muy relacionada con lo que había estudiado en el bachillerato. Después de un año de carrera me di cuenta que la contaduría no era lo que me interesaba como profesión e ingresé a estudiar la Licenciatura en Pedagogía en la modalidad de intensiva los veranos, para poder terminar las dos carreras a la vez, y me gustó tanto que obtuve el primer lugar de mi generación con un promedio de 9.8. Finalicé las dos carreras y empezó la búsqueda de trabajo, inicié en un Colegio Privado en el área de Secundaria Técnica, impartiendo Formación Cívica y ética, por mi perfil de psicopedagoga. Quince días después me hablan de una Secundaria Técnica Pública a la que ingresé con tres horas de la Materia de Formación Cívica y Ética, así que trabaje en las dos escuelas por tres años, y en el 2008 inicié mi labor como coordinadora de difusión cultural y docente en el CBTIS 135 donde imparto materias de administración, así que a final de cuentas las dos carreras me sirvieron mucho.
Decidí ejercer la carrera de maestra porque me gusta mucho la convivencia con los jóvenes, el sentir que puedo aportar algo, aunque sea mínimo a sus vidas, así como ellos aportan mucho a la mía, para sentir que dejo un legado en cada uno de ellos me motiva día con día. Ahora que trabajo en el nivel medio superior he descubierto lo importante que es nuestra guía ya que nuestros muchachos se encuentran en una etapa de decisiones, y nuestro consejo, nuestra enseñanza o ejemplo, los puede marcar para bien o para mal. Además que nuestros alumnos de bachillerato son más críticos, analíticos y reflexivos, por lo que me motivan a prepararme día a día y ser mejor, el ser docente me ha llenado de miles de satisfacciones, experiencias y enseñanzas, cada vez que un alumno te da las gracias, o te ve fuera de la escuela y te saluda y te recuerda con cariño, o te dice que lo que le enseñaste le sirvió a futuro etc. Pero también me he sentido insatisfecha cuando como recién egresado de la escuela llegas con muchas ganas y el mismo sistema te quiere frenar, y a veces me he sentido desmotivada, o sola, sin apoyo, pero igual me vuelvo a levantar y sigo con el mismo animo.
Concluyo que profesionalmente hablando el ser maestra es lo mejor que me pudo pasar, me encanta mi trabajo, me divierto y lo disfruto muchísimo y no lo cambiaria ni por el mejor sueldo del mundo, son más satisfacciones que fracasos.

Mi día de trabajo inicia por las mañana en la secundaria, pero como aquí lo que nos interesa en el nivel medio superior iniciare describiendo lo que sucede al salir de la secundaria.
Llego al CBTis y mis días son muy variados, los lunes organizo y coordino los Honores a la Bandera y la publicación del Periódico Mural, otros días mis actividades dependen de los eventos o actividades artísticas en las que participe la escuela, como concursos o desfiles, desde coordinar a los asesores hasta montar una coreografía o mandar hacer vestuarios, es muy variado, aquí mi labor docente implica sobre todo en motivar en los alumnos seguridad y autoestima, además de responsabilidad y respeto.
Después de mis actividades de coordinadora de Difusión Cultural, paso al aula a impartir mi clase, este semestre la materia que impartí fue “Determinar la Solvencia del Cliente para la Otorgamiento de Créditos” e inicié explicando a los alumnos la educación basada en competencias y las competencias a desarrollar en la asignatura, después les di una breve explicación de lo que se trata, aplique una prueba diagnóstica y les di a conocer los rasgos de evaluación:
Trabajo en Clase
Portafolio de Tareas
Investigación de Campo en las Empresas
Exposición de Temas utilizando las TIC (Power Point)
Examen escrito
Como docente me gusta preparar bien mi clase, incentivar la comunicación y el uso de TIC’s , trasladar los temas a la realidad actual de la comunidad, además de utilizar actividades lúdicas en la exposición de los temas.
Como maestra no tengo la verdad absoluta, y cuando surgen dudas que desconozco la respuesta se los hago saber y la investigamos entre todos. Además de fomentar la autoevaluación y la co-evaluación.
Además de lo anterior también uso técnicas didácticas como :
Debate
Argumentación
Lluvia de ideas
Estudio de Caso

"La Aventura de Ser Maestro"

Especialización Competencias Docentes en la Educación Media Superior
Unidad 1
Grupo 76
Alumna: Cristina Elisa de Tavira Martínez
Nota: Mis Comentarios se presentan en color rojo

José M. Esteve
Universidad de Málaga
_____________________________________________________________________________
Ponencia presentada en las XXXI Jornadas de Centros Educativos
Universidad de Navarra. 4 de febrero de 2003
Tras veinticinco años de recorrido profesional, el autor afirma que se aprende a ser profesor por ensayo y por error. En el camino deben sortearse distintas dificultades, como elaborar tu propia identidad profesional, dominar las técnicas básicas para ser un buen interlocutor, resolver el problema de la disciplina y adaptar los contenidos al nivel de conocimiento del alumnado .
Tomando en cuenta que como los individuos que los forman, cada grupo es diferente, y no se puede trabajar de la misma manera con todos los grupos, se deberá actuar de acuerdo a las características distintivas de cada uno, así cuando tenemos grupos inquietos debemos buscarles actividades más lúdicas, a un grupo más callado actividades de investigación, etc.

__________________________________________________________________________
La enseñanza es una profesión ambivalente. En ella te puedes aburrir soberanamente, y vivir cada clase con una profunda ansiedad; pero también puedes estar a gusto, rozar cada día el cielo con las manos, y vivir con pasión el descubrimiento que, en cada clase, hacen tus alumnos.
Como casi todo el mundo, yo me inicié en la enseñanza con altas dosis de ansiedad; quizás porque, como he escrito en otra parte, nadie nos enseña a ser profesores y tenemos que aprenderlo nosotros mismos por ensayo y error. Aún me acuerdo de mi primer día de clase: toda mi seguridad superficial se fue abajo al oír una voz femenina a mi espalda: “¡Qué cara de crío. A éste nos lo comemos!”. Aún me acuerdo de mi miedo a que se me acabara la materia que había preparado para cada clase, a que un alumno me hiciera preguntas comprometidas, a perder un folio de mis apuntes y no poder seguir la clase... Aún me acuerdo de la tensión diaria para aparentar un serio academicismo, para aparentar que todo estaba bajo control, para aparentar una sabiduría que estaba lejos de poseer...
Luego, con el paso del tiempo, corrigiendo errores y apuntalando lo positivo, pude abandonar las apariencias y me gané la libertad de ser profesor: la libertad de estar en clase con seguridad en mí mismo, con un buen conocimiento de lo que se puede y lo que no se puede hacer en una clase; la libertad de decir lo que pienso, de ensayar nuevas técnicas para explicar un tema, de cambiar formas y modificar contenidos. Y con la libertad llegó la alegría: la alegría de sentirme útil a los demás, la alegría de una alta valoración de mi trabajo, la alegría por haber escapado a la rutina convirtiendo cada clase en una aventura y en un reto intelectual .
Cuando disfrutamos nuestra labor docente, y llegamos preparados a nuestra clase, los alumnos lo notan de la misma manera que se dan cuenta cuando uno esta ahí solo por obligación, o cuando no se ha preparado el tema a tratar, y eso influye en la disciplina y el interés de los alumnos.
Pensar y sentir
El camino y la meta me los marcó Unamuno en una necrológica de Giner de los Ríos, leída por azar en el Boletín de la Institución Libre de Enseñanza: “Era tan hombre y tan maestro, y tan poco profesor -el que profesa algo-, que su pensamiento estaba en continua y constante marcha, mejor aun, conocimiento... y es que no escribía lo ya pensado, sino que pensaba escribiendo como pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir ”.

Es decir, desarrollando competencias.
Se r+ hacer + actuar + convivir
.
”Era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir”... Miguel de Unamuno y su preocupación por enlazar pensamiento y sentimiento... Nunca encontré una mejor definición del magisterio: dedicar la propia vida a pensar y sentir, y a hacer pensar y sentir; ambas cosas juntas. Muchos colegas coinciden en este punto. Mª Carmen Díez, desde la escuela primaria, expresa así su visión actual de la enseñanza: “ahora entiendo la escuela como un sitio adonde vamos a aprender, donde compartimos el tiempo, el espacio y el afecto con los demás; donde siempre habrá alguien para sorprenderte, para emocionarte, para decirte al oído algún secreto magnífico”. Fernando Corbalán, un profesor de secundaria, tras hablarnos de que en clase tenemos que divertirnos, buscar el ansia de saber y propiciar una atmósfera de investigación, concluye: “Y no se piense que sólo se abre la mente a los alumnos. También la del profesor se expande y se llena de nuevos matices y perspectivas más amplias, y funciona la relación enriquecedora en los dos sentidos. Mi experiencia, al menos, me dice que algunos de los juegos y problemas con los que he disfrutado, y que sigo utilizando, han tenido su origen en la dinámica de la clase... Y cuando se crea esa atmósfera mágica en clase, con los fluidos intelectuales en movimiento, pocas actividades hay más placenteras”.
Uno como docente, debe motivar un ambiente de confianza, en uno mismo, en el compañero y en el maestro, ya no son validos los argumentos que defienden el salón de clase total mente en silencio absoluto, donde el único poseedor de la verdad es el maestro
Hace tiempo, descubrí que el objetivo es ser maestro de humanidad. Lo único que de verdad importa es ayudarles a comprenderse a sí mismos y a entender el mundo que les rodea. Para ello, no hay otro camino que rescatar, en cada una de nuestras lecciones, el valor humano del conocimiento. Todas las ciencias tienen en su origen a un hombre o una mujer preocupados por desentrañar la estructura de la realidad. Alguien, alguna vez, elaboró los conocimientos del tema que explicas, como respuesta a una preocupación vital. Alguien, sumido en la duda, inquieto por una nueva pregunta, elaboró los conocimientos del tema que mañana te toca explicar. Y ahora, para hacer que tus alumnos aprendan la respuesta, no tienes otro camino más que rescatar la pregunta original. No tiene sentido dar respuestas a quienes no se han planteado la pregunta; por eso, la tarea básica del docente es recuperar las preguntas, las inquietudes, el proceso de búsqueda de los hombres y mujeres que elaboraron los conocimientos que ahora figuran en nuestros libros. La primera tarea es crear inquietud, descubrir el valor de lo que vamos a aprender, recrear el estado de curiosidad en el que se elaboraron las respuestas. Para ello hay que abandonar las profesiones de fe en las respuestas ordenadas de los libros, hay que volver las miradas de nuestros alumnos hacia el mundo que nos rodea y rescatar las preguntas iniciales obligándoles a pensar.
Además, aterrizar los conocimientos a su vida cotidiana, de manera que les puedan dar una utilidad real y factible, yo recuerdo de estudiante haberme cuestionado, para que me serviría por ejemplo conocer de geometría analítica, o de filosofía, por ende me generaba desinterés, por eso procuro que mis alumnos conozcan el uso práctico y común de cada uno de los aprendizajes.

Cada día, antes de explicar un tema, necesito preguntarme qué sentido tiene el que yo me ponga ante un grupo de alumnos para hablar de esos contenidos, qué les voy a aportar, qué espero conseguir. Y luego, cómo enganchar lo que ellos saben, lo que han vivido, lo que les puede preocupar, con los nuevos contenidos que voy a introducir. Por último me lanzo un reto: me tengo que divertir explicándolo, y esto es imposible si cada año repito la explicación del tema como una salmodia, con la misma gracia en el mismo sitio y los mismos ejemplos; llevo treinta años oyéndome explicar los temas, en algunas ocasiones, repitiéndolos dos o tres veces en distintos grupos; he calculado que me jubilo el año 2.021 y estoy seguro de que moriré de aburrimiento si me oigo año tras año repitiendo lo mismo, con mis papeles cada vez más amarillos y los rebordes carcomidos. La renovación pedagógica, para mí, es una forma de egoísmo: con independencia del deseo de mejorar el aprendizaje de mis alumnos, la necesito como una forma de encontrarme vivo en la enseñanza, como un desafío personal para investigar nuevas formas de comunicación, nuevos caminos para hacer pensar a mis alumnos... “pensaba hablando, pensaba viviendo, que era su vida pensar y sentir y hacer pensar y sentir...” Desde esta perspectiva, la enseñanza recupera cada día el sentido de una aventura que te rescata del tedio y del aburrimiento, y entonces encuentras la libertad de expresar en clase algo que te es muy querido. Inmediatamente recibes la respuesta: cien alumnos pican el anzuelo de tu palabra y ya puedes dejar correr el sedal, modulas el ritmo de tu explicación a la frecuencia que ellos emiten con sus gestos y sus preguntas, y la hora se pasa en un suspiro -también para ellos-. Y entonces descubres la alegría: ese momento de magia te recompensa las horas de estudio y te hace sentirte útil en la enseñanza.
No hay mejor regalo de los dioses que encontrar un maestro. A veces tenemos la fortuna de encontrar a alguien cuya palabra nos abre horizontes antes insospechados, nos enfrenta con nosotros mismos rompiendo las barreras de nuestras limitaciones; su discurso rescata pensamientos presentidos que no nos atrevíamos a formular, e inquietudes latentes que estallan con una nueva luz. Y, curiosamente, no nos sentimos humillados por seguir el curso de un pensamiento ajeno; por el contrario, su discurso nos libera y nos ensancha creando en nosotros un juicio paralelo con el que reestructuramos nuestra forma de ver la realidad; y luego, extinguida la palabra, aún encontramos los ecos que rebotan en nuestro interior obligándonos a ir más allá, a pensar por nuestra cuenta, a extraer nuevas conclusiones que no estaban en el discurso original... Este es el objetivo: ser maestros de humanidad... a través de las materias que enseñamos, o quizás, a pesar de las materias que enseñamos; recuperar y transmitir el sentido de la sabiduría; rescatar para nuestros alumnos, de entre la maraña de la ciencia y la cultura, el sentido de lo fundamental permitiéndoles entenderse a sí mismos y explicar el mundo que les rodea.
Las dificultades
He hablado de mis precarios inicios en la enseñanza, y de mi visión actual tras treinta años de recorrido profesional; pero, para ayudar a otros a recorrer el mismo camino, tengo ahora que hablar del proceso intermedio, e, inevitablemente, de las dificultades a sortear.
Identidad profesional
El primer problema consiste en elaborar tu propia identidad profesional. Esto implica cambiar tu mentalidad, desde la posición del alumno que siempre has sido, hasta descubrir en qué consiste ser profesor. Y aquí aparecen los primeros problemas, porque hay enseñantes que no aceptan el trabajo de ser profesor. Las dificultades suelen ser distintas entre los profesores de primaria respecto a los de secundaria.
Entre los de primaria el peor problema es la idealización: la formación inicial que han recibido suele repetir con insistencia lo que el buen profesor “debe hacer”, lo que “debe pensar” y lo que “debe evitar”; pero nadie les ha explicado, en términos prácticos, cómo actuar, cómo enfocar los problemas de forma positiva y cómo eludir las dificultades más comunes. Han aprendido contenidos de enseñanza, pero no saben cómo organizar una clase, ni cómo ganarse el derecho a hacerse oír. Así, se les ha repetido hasta la saciedad la importancia de la motivación para el aprendizaje significativo: “el buen profesor debe motivar a sus alumnos”; pero nadie se ha preocupado de que aprendieran de forma práctica diez técnicas específicas de motivación. Pese a que una de las principales tareas a desarrollar en su trabajo será la enseñanza de la lectura y la escritura, muy pocas diplomaturas de maestro incluyen un curso de lectoescritura, mientras que es frecuente que se dediquen cursos enteros al aprendizaje de la fonética.
Por estos caminos, al llegar al trabajo práctico en la enseñanza, el profesor novato se encuentra con que tiene claro el modelo de profesor ideal, pero no sabe cómo hacerlo realidad. Tiene claro lo que debería hacer en clase, pero no sabe cómo hacerlo. “El choque con la realidad” dura dos o tres años; en ellos el profesor novato tiene que solucionar los problemas prácticos que implica entrar en una clase, cerrar la puerta y quedarse a solas con un grupo de alumnos.
En este aprendizaje por ensayo y error, uno de los peores caminos es el de querer responder al retrato robot del “profesor ideal”; quienes lo intentan descubren la ansiedad de comparar, cada día, las limitaciones de una persona de carne y hueso con el fantasma etéreo de un estereotipo ideal. Desde esta perspectiva, si las cosas salen mal es por que yo no valgo, por que yo no soy capaz de dominar la clase; y, de esta forma, los profesores novatos se ponen a sí mismos en cuestión, y, a veces, cortan los canales de comunicación con los compañeros que podrían ayudarles: ¿cómo reconocer ante otros que yo tengo problemas en la enseñanza, si el “buen profesor” no “debe” tener problemas en clase? Como señala el artículo de Fernández Cruz, la identidad profesional se alcanza tras consolidar un repertorio pedagógico y tras un periodo de especialización, en el que el profesor novato tiene que volver a estudiar temas y estrategias de clase, ahora desde el punto de vista del profesor práctico y no del estudiante de magisterio.
Entre los profesores de secundaria, el problema de la identidad profesional es mucho más grave. Como señala Fernando Corbalán: “la inmensa mayoría de los profesores de secundaria nunca tuvimos una vocación clara de enseñantes... Estudiamos una carrera para otra cosa (matemático profesional, químico, físico,...)”. En efecto, nuestros profesores de secundaria se forman en unas Facultades universitarias de Ciencias y Letras que, ni por asomo, pretenden formar profesores. En ellas predomina el modelo del investigador especialista. Como resultado de este modelo, el profesor que llega al Instituto para explicar Geografía e Historia, y, con un poco de mala suerte un curso suelto de Ética, se identifica a sí mismo como “medievalista”, ya que, durante los últimos cinco años de su vida, la Universidad le ha insistido en la necesidad de estudiar Paleografía, Epigrafía y Numismática, Latín y Árabe para acceder a los documentos medievales, y se le ha iniciado en el trabajo de Archivo, centrándole en una época histórica muy determinada y permitiéndole olvidar el resto de la historia. Al parecer, nadie se ha puesto a pensar en el problema de identidad que sobreviene a nuestro medievalista cuando se enfrenta a una clase bulliciosa de treinta adolescentes en una zona rural o en un bario conflictivo. El sentimiento de error y de autoconmiseración se apodera de nuestro nuevo profesor. El es un investigador, un medievalista, ha pasado dos veranos en el archivo de Simancas preparando su Tesina entre documentos originales que él es capaz de descifrar... ¿por qué le obligan ahora a enseñar Historia General, que no es lo suyo, y, de paso Geografía y Ética? Y, además, descubre horrorizado que los alumnos no tienen el menor interés por la Historia, y que temas claves de su especialidad -como el apasionante tema de su tesina- se despachan con dos párrafos en el libro de texto.
Para colmo, nuestro futuro profesor de secundaria se da cuenta de que no sabe cómo organizar una clase, cómo lograr un mínimo orden que permita el trabajo y cómo ganarse la atención de los alumnos. Aquí, el problema de perfilar una identidad profesional estable pasa por un auténtico proceso de reconversión, en el que el elemento central consiste en comprender que la esencia del trabajo del profesor es estar al servicio del aprendizaje de los alumnos. ¡Qué duro resulta comprender esto a la mayor parte de nuestros profesores de secundaria y de Universidad! Ellos son investigadores, especialistas, químicos inorgánicos o físicos nucleares, medievalistas o arqueólogos, ¿por qué van ellos a rebajar sus niveles de conocimientos a la mentalidad de treinta adolescentes bárbaros? ¡Hay que mantener el nivel! -gritan exaltados-, y ello significa, en la práctica, que dan clase para dos o tres privilegiados, mientras el resto de los alumnos van quedando descolgados. Y además, hasta el fin de sus días, vivirán la enseñanza rumiando la afrenta de que la sociedad les obligue a abandonar el Olimpo de su investigación para mantener contacto un grupo de adolescentes.
Por contra, algunos profesores consiguen estar a gusto en su trabajo, y descubren que esto pasa, necesariamente, por una actitud de servicio hacia los alumnos, por el reconocimiento de la ignorancia como el estado inicial previsible, por aceptar que la primera tarea es encender el deseo de saber, por aceptar que el trabajo consiste en reconvertir lo que sabes para hacerlo accesible a un grupo de adolescentes... Un viejo maestro me decía que, enseñar al que no sabe está catalogado, oficialmente, entre las obras de misericordia; y, en efecto, hace falta un cierto sentido de la humildad para aceptar que tu trabajo consiste en estar a su servicio, en responder a sus preguntas sin humillarlos, en esperar algunas horas en tu despacho por si alguno quiere una explicación extra, en buscar materiales que les hagan asequible lo esencial, y en recuperar lagunas de años anteriores para permitirles acceder a los nuevos conocimientos. Lo único verdaderamente importante son los alumnos... Esa enorme empresa que es la enseñanza no tiene como fin nuestro lucimiento personal, nosotros estamos allí para transmitir la ciencia y la cultura a las nuevas generaciones, para transmitir los valores y las certezas que la humanidad ha ido recopilando con el paso del tiempo, y advertir a las nuevas generaciones del alcance de nuestros grandes fracasos colectivos. Esa es la tarea con la que hemos de llegar a identificarnos.
La labor docente va mas allá del trabajo en el aula, nos acompaña a donde quiera que vamos, por que al sonar el timbre de salida, no dejamos de ser maestros, el ser docente implica dar mas allá de lo que por concepto te corresponde, en tiempo y recursos.

Comunicación e interacción
El segundo problema a solucionar para ganarse la libertad de estar a gusto en clase hace referencia a nuestro papel de interlocutor. Un profesor es un comunicador, es un intermediario entre la ciencia y los alumnos, que necesita dominar las técnicas básicas de la comunicación. Además, en la mayor parte de los casos, las situaciones de enseñanza se desarrollan en un ámbito grupal, exigiendo de los profesores un dominio de las técnicas de comunicación grupal. Por tanto, ese proceso de aprendizaje inicial, que ahora se hace por ensayo y error, implica entender que una clase funciona como un sistema de comunicación e interacción.
Una buena parte de las ansiedades y los problemas de los profesores debutantes se centran en este ámbito formal de lo que se puede y lo que no se puede decir o hacer en una clase. El profesor novato descubre enseguida que, además de los contenidos de enseñanza, necesita encontrar unas formas adecuadas de expresión, en las que los silencios son tan importantes como las palabras, en las que el uso de una expresión castiza puede ser simpático o hundirnos en el más espantoso de los ridículos. El problema no consiste sólo en presentar correctamente nuestros contenidos, sino también en saber escuchar, en saber preguntar y en distinguir claramente el momento en que debemos abandonar la escena. Para ello hay que dominar los códigos y los canales de comunicación, verbales, gestuales y audiovisuales; hay que saber distinguir los distintos climas que crean en el grupo de clase los distintos tonos de voz que el profesor puede usar: un tono grave y pausado induce al grupo a la reflexión, mientras que si queremos animar un debate debemos subir algo el tono de voz... etc.
Los profesores experimentados saben qué lugar físico deben ocupar en una clase, dependiendo de lo que ocurra en ella; saben interpretar las señales gestuales que emiten los alumnos para regular nuestro ritmo de clase, y el dominio de éstas y otras habilidades de comunicación requiere entrenamiento, reflexión y una constante actitud de autocrítica para depurar nuestro propio estilo docente. Al final, conseguimos ser dueños de nuestra forma de estar en clase, conseguimos comunicar lo que exactamente queremos decir, y logramos mantener una corriente de empatía con nuestros alumnos.
Disciplina
Otro obstáculo serio a superar, quizás el que genera en los novatos la mayor ansiedad, es el problema de la disciplina. En realidad, es un problema muy unido a nuestros sentimientos de seguridad y a nuestra propia identidad como profesores. En este tema he visto de todo: desde colegas que entran el primer día en clase pisando fuerte, con aires de matón de barrio, porque alguien les ha dado el viejo consejo de que no pueden sonreír hasta Navidad, hasta colegas desprotegidos e indefensos incapaces de soportar el más mínimo conflicto personal. Entre esos dos extremos que van desde la indefensión hasta las respuestas agresivas, el profesor tiene que encontrar una forma de organizar a la clase para que trabaje con un orden productivo. Y, en cuanto comienza a hacerlo, descubre que esto tampoco se lo han enseñado. Se supone que el “buen profesor” debe saber organizar la clase, pero en pocas ocasiones se le ha contado al futuro profesor dónde está la clave para que el grupo funcione sin conflictos.
El viejo supuesto, según el cual, “para enseñar una asignatura lo único realmente importante es dominar su contenido” encuentra en este campo su negación más radical. Entonces, el profesor descubre que debe atender otras tareas distintas a las de enseñar: tiene que definir funciones, delimitar responsabilidades, discutir y negociar los sistemas de trabajo y de evaluación hasta conseguir que el grupo trabaje como tal. Y esto requiere una atención especial, a la que también hay que dedicar un cierto tiempo. El razonamiento y el diálogo son las mejores armas, junto con el convencimiento de que los alumnos no son enemigos de quienes tienes que defenderte. Mi experiencia me dice que los alumnos son seres esencialmente razonables; es posible que, si te dejas, intenten llevarte al huerto y bajar algo tus niveles de exigencia, pero si la razón te asiste y en ella fundas tu propia seguridad, los alumnos saben descubrir muy bien cuáles son los límites.
Contenidos y niveles
Por último, nos queda el problema de adaptar los contenidos de enseñanza al nivel de conocimientos de los alumnos. El profesor novato tiene que entender que ha dejado la Universidad, tiene que desprenderse de los estilos académicos del investigador especialista, y adecuar su enfoque de los conocimientos para hacerlos asequibles a su grupo de clase . Yo también protesto por el bajo nivel con el que me llegan mis alumnos, pero protestar no sirve de nada, tienes los alumnos que tienes, y con ellos no hay más que una alternativa: o los enganchas en el deseo de saber, o los vas dejando tirados conforme avanzas en tus explicaciones. Hay quien, en salvaguarda del nivel de enseñanza, adopta la segunda opción; pero a mí siempre me ha parecido el reconocimiento implícito de un fracaso; quizás porque, como dije antes, hace tiempo que descubrí que en cualquier asignatura, lo único importante es ser maestro de humanidad.
Si como maestros les hablas a tus alumnos en su propio lenguaje, les será más sencillo entender y eso los motiva a aprender , desarrollas un nivel de confianza mucho mejor.

El orgullo de ser profesor
Y ahora, ya, el tiempo corre en mi contra. No espero nada nuevo del futuro: he hecho lo que quería hacer, y estoy donde quería estar. Es posible que mucha gente piense que ser profesor no es algo socialmente relevante, pues nuestra sociedad sólo valora el poder y el dinero; pero a mí me queda el desafío del saber y la pasión por comunicarlo. Me siento heredero de treinta siglos de cultura, y responsable de que mis alumnos asimilen nuestros mejores logros y extraigan consecuencias de nuestros peores fracasos. Y, junto a mí, veo a un nutrido grupo de colegas, en las zonas rurales más apartadas y en los barrios más conflictivos, orgullosos de ser profesores, trabajando día a día por mantener en nuestra sociedad los valores de la cultura y el progreso... entre ellos hay valiosos maestros de humanidad: hombres y mujeres empeñados en enseñar a sus alumnos a enfrentarse consigo mismos desde el preescolar hasta la Universidad.Si como maestros les hablas a tus alumnos en su propio lenguaje, les será más sencillo entender y eso los motiva a aprender , desarrollas un nivel de confianza mucho mejor.
_____________________________________________________________________________
MIGUEL DE UNAMUNO (1864-1936)
Escritor, filósofo, humanista. Rector de la Universidad de Salamanca. Autor de una extensa obra literaria en la que destacan sus ensayos, en los que analiza la realidad social con una visión crítica y con una fuerte implicación personal. Se le considera uno de los mejores representantes de la Generación del 98. Su enfrentamiento a la dictadura de Primo de Rivera le llevó al destierro.
FRANCISCO GINER DE LOS RIOS (1839-1915)
Catedrático de derecho de la Universidad de Madrid. En 1876 renuncia a su puesto en defensa de la libertad de cátedra y funda la Institución Libre de Enseñanza, la institución educativa más innovadora en la España de finales del siglo XIX y la primera mitad del siglo XX. Su Residencia de Estudiantes es el centro clave de reunión y de formación de los mejores intelectuales y artistas españoles del siglo XX.

Mi Participación en el Foro

¿Qué relación guarda "El malestar docente" con nuestra historia personal y qué hacemos o podemos hacer para combatirlo?

Yo inicié en la docencia a los 26 años, trabajando con adolescentes de secundaria, y el leer el texto me trajo a la memoria muchos recuerdos, del nerviosismo que sentí al iniciarme en esta bella profesión, y la dificultad que tuve para aterrizar los conocimientos de mi preparación pedagógica en el aula, en cuanto a como preparar mi clase y cómo transmitirla correctamente a los alumnos, el autor tiene toda la razón al mencionar que nuestro trabajo se basa en el ensayo y el error, y yo la única referencia que tenía eran mis propios maestros, e inicie tratando de imitar las técnicas que ellos emplearon conmigo, lo cual fue un error, ya que las generaciones cambian con el tiempo, y los modelos educativos tambien. Otro de los factores en los que concuerdo es en la pérdida de valores y la deshumanización de la enseñanza,pues me he topado con ello muchas veces en el salón de clases.

¿Qué podemos hacer?

En primer lugar no permitir esa deshumanización, recordando que la materia prima de nuestra labor es un ser humano, acercandonos a nuestros alumnos y reconociendo sus necesidades, ellos son personas, no números de lista.

En segundo lugar, con la mejora continua, seguir estudiando y preparandonos, una capacitación constante en todas las areas de nuestra tarea.

Ademas de lo anterior predicar con el ejemplo, no nos podemos quejar de una perdida de valores, que nosotros no practicamos, eso nos ayudará a ser mejores, cada día.

Si cada parte del proceso educativo cumple con su parte, mejoraremos muchisimo la calidad de la educación

"Los Saberes de mis Estudiantes"

Competencias Docentes para la Educación Media Superior.
Modulo 2. Planeación, Mediación Pedagógica y Estrategias Didácticas.
Unidad 1. Diagnostico Socioeducativo.
Semana 2. Saberes Disponibles.
Actividad.”Los Saberes de mis Estudiantes”.
Presentado por: Cristina Elisa de Tavira Martínez Grupo: 066.



Introducción.
Como parte de las actividades de esta semana de trabajo, me di a la tarea de indagar entre mis alumnos los usos que le dan a la red mundial conocida como Internet. Lo trabaje utilizando la técnica de lluvia de ideas de manera que todos pudieran aportar ideas, opiniones y sugerencias al respecto y consensar una estrategia para darle un uso pedagógico a el Internet dentro de nuestra asignatura que es “Adquirir los bienes y servicios que requiere la empresa” , dándonos como resultado la siguiente información:

1) lo que nuestros estudiantes saben hacer en Internet.
En la actualidad para los jóvenes hablar de internet es algo común a diferencia de nuestra generación, para la que el internet es una maravilla tecnológica que funciona como una herramienta maravillosa que nos brinda acceso ilimitado a diversa información.
Utilizando como Guía el Andamio cognitivo Tipos de uso de internet dividimos estos en dos grandes áreas
1. Como reservorio, es decir para obtener: información, música, fotos, video.
Mis alumnos utilizan diversos sitios como wikipedia, monografías.com, el rincón del burro, entre otros utilizando además buscadores como google y bing,: para buscar fotos, videos y música utilizan sitios como youtube y programas como el Ares.
2. Como espacio social de acción individual y colectiva, es decir, como espacio de comunicación para hacer cosas como: buscar, crear, producir, compartir colaborar, comprar, vender, obtener asistencia técnica y profesional
Los jóvenes utilizan sitios de redes sociales como facebook, hi5, tagged, sónico, metroflog, además del messenger y los correos electrónicos como Hotmail, yahoo o gmail. Además para comprar y vender están sitios como mercado libre o ebay.




2) ¿qué podemos hacer para aprovechar esos saberes en el aula?
Después de discutir sobre el internet y sus usos abrimos un debate acerca de los usos de el mismo para fines educativos, todos coincidimos en el hecho que el internet es una herramienta importantísima para la obtención de información de todo tipo, pero que todavía nos cuesta trabajo depurar esa información para transformarla en conocimiento, y en ello esta la clave. Algunas de las estrategias que planteamos en el grupo para aprovechar los saberes de internet son:
• La creación de un Blog del grupo donde los alumnos y maestros compartiremos información.
• Se utilizará el correo electrónico para recepción y envío de tareas.
• Se procurará hacer investigaciones documentales sobre la materia utilizando como fuente páginas de internet, pero evitando el copia y pegar la información de manera indistinta, sino haciendo el compromiso de analizar y sintetizar la información.
Utilizando estas estrategias convertiremos el internet como herramienta para la obtención de conocimiento


3) ¿quién van a enseñar a quién y qué le enseñará? y ¿dónde lo harán?
Este será un trabajo colaborativo , donde tanto alumnos como docentes aportaremos trabajo y empeño, a pesar de que los alumnos probablemente tienen mas conocimientos tecnológicos, los cuales serán su principal aportación yo los enseñare a depurar de manera adecuada la información y a tener un protocolo adecuado de comunicación de tecnologías. Desgraciadamente en la escuela contamos con muy pocos espacios aprovechables para el uso de in ternet, ya que los dos centros de computo son para uso prioritario de los alumnos de la carrera de informática, y mis alumnos, que son de la carrera de administración si tienen taller pero este aun no cuenta con servicio de internet, por lo que tendremos que trabajar utilizando las siguientes opciones:
• Solicitar los laboratorios en horarios libres.
• Utilizar la red inalámbrica de la escuela con equipos portátiles.
• Internet externo, ya sea en casas u cibercafés.

Conclusión.
Esta actividad fue muy gratificante, ya que me abrió un abanico de posibilidades, además de motivar a los alumnos a trabajar de una manera diferente. Espero poder aplicarlo en mis clases, teniendo resultados positivos.